Los mitos se hacen realidades ante tu presencia,
Cuanto reflejo tiene su mirada sobre mi alma,
Más pareces un espejo partido en dos,
Uno porque tienes corazón latente,
Dos porque la otra mitad se enfría.
Llueves a veces,
Brillas algunas otras,
Pero igual sonries,
Sonries con la clase de sonrisa que conozco al frente mío,
Sí, esa sonrisa con mejillas tiernas que me dicen que la primavera te toca el corazón.
Postre pendiente el que dejamos en la mesa para siempre,
Suspiros que se quedaron en las plantas del jardín,
Ganas guardadas en nuestra billetera y el bolsillo,
Promesas que rebalsan a veces en sueños y otras que empapan la ropa al secarnos los ojos.
Nada es para siempre,
Pero las emociones sí.
Este es el deseo y las ganas pendientes arrojadas frente a frente, antes, mucho antes de cualquier estúpido pensamiento arrollador de flores y mitología del amor.
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