jueves, 15 de septiembre de 2016

Descafeinada razón.*

Siéntate en mis memorias, agrégale café ya que hace mucho no existe emoción,
recorre por mis venas, llevo el último impulso en mi boca,
ayúdame a pensar, mis ideas han cobrado vida.

Tengo ciertas dudas que no caben en mi cabeza, dudas agradables sobre el principio,
nunca había dudado tanto, pero tanto con agrado.

Pégame un tiro a través de tus palabras, ya que las balas no me dicen nada.
No me cubras sin antes haber descubierto de donde procede el brillo de vuestros ojos tras una emoción.

Quien sea o cualquiera puede está presente, salvo quien es presente, aquél tiene el don de aparecerse, incluso estando muerto.

No lo pienses, se corre riesgo de razonarlo,
quien razona se hace una contradicción y ya basta con la contradicción atractiva de dos mundos enamorados.

Mis latidos no son los mismos, necesito ponerme a ritmo.
Sólo una pequeña petición, al siguiente recorrido descafeinado, por favor.