Cuando cruces los ojos con una mirada distinta, posiblemente se prendan luces a tu alrededor.
Cuando exista todo, pero a la vez sólo existan unos labios frente a ti, posiblemente esas luces se tornen de colores.
Cuando oigas música y aún así no hayas puesto a reproducir tu repertorio favorito, alguien la puso para ti.
Pero sólo cuando despiertes del sueño comenzarás a creer en la posibilidad.