jueves, 31 de agosto de 2017

Descriptivo ante sus ojos.

Describirle es fácil,
sueño de un abril.

Describirle me parece tomar café,
porque enciende mi boca, mi gusto, mis ojos.

Describirle más parece soñar,
porque mientras te escribo pierdo el contacto con el bolígrafo.

Describirle parece ser mi aventura,
porque al hacerlo muchas veces toco más allá sus horizontes.

Describirle cada vez me parece más a un primero,
porque siempre es una primera vez estar a su lado.

Describirte podría ser una broma,
y me río porque se que al hacerlo podría estar haciéndome cosquillas.

Describirle en la madrugada con jetlag encima es un placer,
porque se que el jetlag se me pasa dandole besos.

Describirle es mi mayor anhelo,
ya que cuando se ha ido sigue siendo mi sueño del mañana.

Describirle en otoño es futura mi primavera,
porque riega el jardín que preparo para vosotros.

Describirle es siempre primero,
Descriptivo ante sus ojos, descriptivo ante su corazón, descriptivo siempre el primero.




Adán Espinoza

sábado, 12 de agosto de 2017

Algo más.

Era algo más,
algo más que su forma de ser.

En definitiva,
algo más que tomar un café.

Me justificaba en sus ojos,
lo único que no fallaba.

Hace mucho tiempo que dejé el azúcar para mis bebidas,
y a veces, sólo a veces, era ella la razón para sujetar la azucarera, sumarle dos cucharadas más de placer a su mirada.

Casi lo olvidaba,
era algo más.

Era todo, menos todo lo demás.
Siendo el todo y la nada,
como un abrigo y estar desnudo.

Era algo más... 

Con certeza, seguiría diciendo que era algo más.

Como una predicción de abrazos,
al decirse todo, sin imaginarlo.

Era algo más,
entre el mismo café y los postres, su mirada seguía siendo algo más.

jueves, 3 de agosto de 2017

Su despertar

Aunque volar en mi imaginación era el oficio emocional,
la profesión era permanecer despierto para verla dormir.

Entre mis costumbres despierto, ver sus ojos risueños,
Aunque el hábito, con un beso en la frente,
siempre es pertenecer a su mundo.

Ojo, pertenecer a ese mundo, implicaba olvidar su rostro,
para sostener sus sueños con los brazos y encontrarte con la casualidad de su mirada.