Mientras pasa el tiempo tu carita bella reemplaza el horizonte de un atardecer eterno.
Una mirada suave como los rayos del sol antes de ocultarse.
Una voz como la brisa del mar, una terapia al corazón.
A. Espinoza
Mientras pasa el tiempo tu carita bella reemplaza el horizonte de un atardecer eterno.
Una mirada suave como los rayos del sol antes de ocultarse.
Una voz como la brisa del mar, una terapia al corazón.
A. Espinoza
Lo que me hacia observarla era que su sonrisa tenía un destino turístico ubicado centímetros más arriba.
Allí encontré su mirada que reveló idiomas que nunca conocí y que ahora aprendo para comprendernos más.
Soñaba en grande, que cuando vi su sonrisa, era de la misma talla de mis sueños e incluso más grande.
A. Espinoza