me di cuenta que quien genera emociones somos nosotros mismos, no la otra persona.
Somos fábricas de emociones, pasiones, sentimientos y errores,
alcanzamos la deidad en segundos al ver a alguien, tocarle o besarle,
pero alcanzarla depende de cuan profundo sea el ágape...
El ágape es una cultura de conexión entre dos simples cuerpos,
la diferencia es que estos cuerpos empiezan a transmitir emociones que no se notan,
pero si se muestran a través de la danza del abrazo, el caminar, movimiento de los brazos, las manos, la sonrisa, los gestos, la mirada...
Tenemos ágape, todos lo tenemos, pero comienza con nosotros mismos, en un estado puro que luego rebalsa en nuestros cuerpos y ha de ser arrojado como baldes de pintura a las personas o en un acto mortal a una sola persona...
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