viernes, 28 de abril de 2017

Un etcétera del corazón.

Por qué no caminar lento después de la rutina del día,
por qué no coger una flor en cualquier lugar ante la mirada fría de la gente,
por qué no ir con esa flor en la mano y que las miradas sigan extrañadas.

Por qué no caminar lento así como sentarte y respirar lento mientras saboreas un delicioso pastel,
por qué no cautivar a la gente con tu serenidad,
por qué no respirar nuevamente y mientras tanto sonríes,
sonríes porque no sabes cuando alguien te quite la sonrisa al estar a tu lado, ya que su sonrisa será más que lo que tú seas por segundos, minutos...

Por lo tanto, esa persona se convierte en la flor, en ese pastel dulce, pero interminable,
en las ganas desesperadas de caminar más rápido a un lugar en especial, pero con quien besas lento.

Mientras esa persona aún duerme, recarga este corazón, prepárate para despertarle cada día, encender una idea que diga: "Me robas la sonrisa", "Corre por mi", "Visítame", "Desvísteme" y un etcétera hacia el corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario