Me enamoré de hacer lo que hago,
me enamoré de recoger flores en el jardín,
me enamoré de salir a caminar solo,
me enamoré de visitar a amigos,
me enamoré de acompañarme con ellos,
me enamoré de sentarme en el parque y ver lo que sucede a mi alrededor,
me enamoré de buscarme a mi mismo entre la gente,
me enamoré de ser yo mismo con la gente,
me enamoré de ayudar hoy por la noche a un viejo borracho a encontrar la línea que lo lleve a casa,
me enamoré de sentarme en la mesa con un par de almas amigas y conversar sobre viejas hazañas,
me enamoré de sentirme en paz con mi alma, con esto que día tras día se recupera y sigue amando tu estado.
Me enamoré, maldita sea!
Me enamoré de mi mismo, de lo que escribo, de mis pasos, de mis pensamientos, de maquinar sobre el futuro, de regalar versos a chicas lindas cuando ellas me lo permiten, versos extraños de lo que llevo dentro y sobre sus vidas...
Me enamoré de convertir un pedazo de mi estado emocional en vida para otras vidas, no sé si sea mortal dedicárselo a una sola persona, aunque el gesto enamorado de su reacción, que dura unos segundos y se va me toca el corazón.
No, no lo sé.
Sí, sí lo sé.
Me enamoré de reproducir lo que escribí en este estado a voz viva a amigas, chicas desconocidas y ellas dicen, estoy segura que si te conociera o no fuera mi amigo, me enamoraría más.
Y les sonrío, y mi concierto sigue, les exclamo con más intensidad mis mejores producciones y que vienen más porque estoy fielmente enamorado de esto y seguro que me enamoraré más.
Amo, ser un arte que se sienta siempre y no sólo dure un día.
Me enamoré de mi, luego de ti y tuve que volver a enamorarme de mi antes que sea tarde...*
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