viernes, 28 de abril de 2017

¡Que vuelvan!

Que vuelvan los domingos con escapes de la mano hacia los jardines,
que vuelvan los fines de semana pensando en el corazón,
que vuelvan los encuentros inesperados,
los suspiros con un exceso de glucosa en las venas,
los destrozos de labios mentales cuando dos cuerpos están lejos,
las ideas bohemias sobre dormir despierto y despertar durmiendo en vosotros.

Que vuelvan los lunes por la mañana, de trabajo por la mañana y noche multicolor tentando volver al sueño de madrugada una razón más para repetir el plato preferido del paladar emocional.

Que vuelvan las miradas que crean puentes inimaginables para el resto, puentes con pasos en el aire, que cada paso es un orgasmo emocional previo al siguiente viaje entre dos y dos mejillas.

Que vuelvan los regresos inmediatos después de la despedida de hace unos segundos.
Que vuelvan los latidos que más se asemejan a los pasos fuertes que damos al vernos.

¡Que vuelvan!

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