Les va a sonar curioso, tal vez desencajado, pero muy dentro de ustedes sabrán que en algún momento volaron con un gran ala llamado corazón.
Que les parecerá extraño, pero sortear nubes, relámpagos y tormentas, fue y será un acto de rebeldía a los estándares fríos del no arriesgar.
Algunas veces queremos volar y estoy seguro que lo haremos bien. Algunas veces sí podemos volar más alto que un ave o hasta incluso un avión.
Adán Espinoza (Sobre mis posibles futuros)