Dos miradas se cruzan,
dos corazones como cualquier otros laten,
puedes sentir como te hundes, no a un abismo, sino en una especie de propulsor,
llegas hasta lo más profundo de ello para luego mistificar vuestra intención.
Así como son las miradas, son las líneas que se entrelazan,
así como es un latido, es otro que es vivir y otro para morir.
Es un arte perpetuo y a la vez efímero, ya que puedes respirar por siempre o dar tu último suspiro.
Así es, es el amor o su opuesto que no requiere presentación, sino sólo comprobar si vivirás para contarlo o vivirás para guardarlo en luto.
Podría ser esto un nudo, como también un constante desate de la emoción pura en plena decadencia de todas las facultades racionales.
Es caer en sueño lentamente, como si no quisieras dormir, ya que el sueño pasó a ser una realidad constante.
Podría ser un flechazo, como también el rose de un pétalo al corazón.
Es como un imperio en decadencia como también la oportunidad de expandir tus horizontes en sueños.
Es como si tu corazón se detuviera, pero no sabes si para revivir o para morir.