Ahora miro flores,
las arrano en mi mente,
decoro mi corazón y mis ideas,
Estoy tan hundido, no por estar perdido, si no por tocar ese fondo que no tocamos así no más,
tengo un corazón que quiere bonito, que incluso recibe asesoría de la experiencia de su dueño, la mente.
Sí, le fortalece, le dice que entienda que las situaciones son así, que nadie se topa con algo así, pero que valora más unas lagrimas y un perdón, que un hecho dejado a la historia.
El corazón se resiente, claro que lo sé. Lo estoy sintiendo, más aún si se consigue un caparazón que ha sido quebrado por el aviso infernal de mis ojos que partieron su historia, más no su intención.
Yo lo sé, estamos tan en otro mundo, tan alejados del alma que nos parece un juego y algo que hace sentir distinto, pero el resultado final es quebrar vuestra propia historia, comenzando por el propio corazón, y el del que lo observa.
Quiero revivir, revivirte como lo vengo haciendo, me gano sonrisas, abrazos que no darías ni a quien entregas lo más preciado de tu vida por querer sentirte más libre.
¿Quieres revivirme? No es fácil, dímelo a mi que a penas consigo tus sonrisas, tal vez un beso eterno, pero el infinito van de la mano con eso. No es fácil, es complicado, pero hermoso en medida que aprendemos a acercarnos al alma, a andar con el corazón en la mano y no guardarlo.
Todas las historias son posibles, si le das un granito de arena, una semilla a manera de intenciones cortitas, flores a manera de abrazos, pétalos a maneras de voces enternecidas. Ten por seguro que los mayores miedos desaparecen, como el que ya tengo presente desde este evento.
Luego, resta regar con conversaciones extrañas, miradas al cielo, risas incoherentes, abrazos hasta más no dar, besos improvisados, apodos inventados y sobre todo sueños y anhelos constantes!
Revivir, señorita y señor! REVIVIR!
¡Prefiero revivir y que me revivan a morir y VIVIR frustrado!
Me amo y amor este momento, me enseñó que estoy amando cada paso que doy y a un alma dormida.
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