Creo que tienes el corazón reflejado en el brillo de tus ojos.
Cada parpadeo es un latido. Un impulso ligero y suave como la voz que sale entre tus labios acariciando el viento convirtiéndolo en algo más que oxígeno.
Bonito ecosistema el que dejas cuando te vas, pareciera que siempre estás allí, más aún cuando, entre uno o dos abrazos amicales despiertas esa sensación a seguir viendo tus latidos a través de los ojos.
Adán E. (Nueva Primavera)