Y sucede que cuando te abrazo, la vida se convierte en ese pequeño instante en el que dejé de estar con los brazos abiertos para el mundo y los cerré, pero junto a ti.
A. Espinoza (El futuro a través de sus ojos)
Y sucede que cuando te abrazo, la vida se convierte en ese pequeño instante en el que dejé de estar con los brazos abiertos para el mundo y los cerré, pero junto a ti.
A. Espinoza (El futuro a través de sus ojos)
La mujer que guardaba en mi bolsillo, para tomarme un café cualquier día de la semana o madrugar si el corazón se animaba.
La mujer que estaba hecha de carbón para los viejos autores, la mujer moderna para otros, puede describirse en el teléfono.
Luego está la mujer real que enfrenta al mundo, es esmerosa y te regala sonrisas que son cura sin ser medicadas.
Te abraza sin preguntar, pero antes te mira para notificar que la mujer de carboncillo y del celular de alguna u otra forma se borrarían en dicho abrazo.
Cuando las personas se cruzan tienen dos opciones, colapsar o hacerse galaxia.
Hoy puse nuestro satélite llamado corazón para guiarnos casa vez que desorbitemos.
Cuando tu risa golpeó mis temores y luego un beso tuyo firmó mi piel, sentí que ser trotamundos era fácil.
Ese día se me ocurrió conquistar tu mundo.
Que cuando comencé a quererte para mi vida, se me hacia tarde avisarle al corazón porque este ya pronunciaba tu nombre en un latido.