Y si fuera cómplice de sus ojos,
Créeme que me volvería su enemigo de vez en cuando para atarle el alma.
Y cuando le suelte, sentir ese vacío para buscarle nuevamente,
volver a ser su cómplice consecuente.
A veces, golpea con la mirada,
lo curioso es que no duele,
Porque trae garantías al roce de su mano.
Es hábil, sus palabras se convierten en ideas,
Como si tuvieran lugar en mi cabeza.
Cuando menos te lo esperas ya llevas un día más inundado de ella.
Poder. Sí, poder es lo que trae entre sus piernas,
ni hablar de sus brazos, el poder es energía para volver a creer que ser cómplice es un arte.
sábado, 22 de julio de 2017
lunes, 17 de julio de 2017
Enamorado de un hogar
Llevarle en bicicleta,
es mi sueño,
Subir una colina,
mientras se pedalea fuerte,
con mucha fuerza.
Tras llegar a la cima,
la recompensa es la entrada a un hogar.
Sí, ese hogar es darle un beso en la frente,
hogar dulce hogar.
Y estoy enamorado de ese hogar,
al cual no se llega caminando,
mucho menos volando.
Su hogar pertenece a donde nadie pertenece,
para llegar sólo hay que "ser".
Llegar a ser en pleno invierno con goce de primavera,
ser con el corazón en la mano y los ojos atravesando las estrellas,
así es como hay que "ser" con ella, el hogar que no olvidaré.
Si fuéramos extraños.
Si fuéramos extraños,
tal vez cruzaríamos la línea de conocerte más.
Si fuéramos extraños,
las manos cruzarían los miedos oportunos.
Si fuéramos extraños,
encontrarnos fuera un festival sin luces.
Si fuéramos extraños,
cada día traeríamos bombillas para encendernos.
Si fuéramos extraños,
el festival sería nuestro festival.
Si fuéramos extraños,
las luces se enfocarían en los dos.
Si fuéramos extraños,
se desplazarían los desayunos.
Si fuéramos extraños,
los dolores serían placeres.
Si fuéramos extraños,
la estadía no sería aquí en tierra.
Si fuéramos extraños,
las flores serían nuestras primeras cómplices.
Si fuéramos extraños,
la gravedad no existiría.
Si fuéramos extraños,
reemplazaríamos la gravedad por vuelos de noche.
Si fuéramos extraños,
cada vuelo sería en ti.
Si fuéramos extraños,
el corazón no tardaría.
Si fuéramos extraños,
el desastre sería el de nuestros besos.
Si fuéramos extraños,
el amor sería de marte
y para marte lo único que podría rimar con amarte.
Todo ello, si fuéramos extraños.
tal vez cruzaríamos la línea de conocerte más.
Si fuéramos extraños,
las manos cruzarían los miedos oportunos.
Si fuéramos extraños,
encontrarnos fuera un festival sin luces.
Si fuéramos extraños,
cada día traeríamos bombillas para encendernos.
Si fuéramos extraños,
el festival sería nuestro festival.
Si fuéramos extraños,
las luces se enfocarían en los dos.
Si fuéramos extraños,
se desplazarían los desayunos.
Si fuéramos extraños,
los dolores serían placeres.
Si fuéramos extraños,
la estadía no sería aquí en tierra.
Si fuéramos extraños,
las flores serían nuestras primeras cómplices.
Si fuéramos extraños,
la gravedad no existiría.
Si fuéramos extraños,
reemplazaríamos la gravedad por vuelos de noche.
Si fuéramos extraños,
cada vuelo sería en ti.
Si fuéramos extraños,
el corazón no tardaría.
Si fuéramos extraños,
el desastre sería el de nuestros besos.
Si fuéramos extraños,
el amor sería de marte
y para marte lo único que podría rimar con amarte.
Todo ello, si fuéramos extraños.
jueves, 13 de julio de 2017
Ella y el café
Las flores huelen a café,
Sí, justo cuando llega la noche.
No hablo de las flores que llevo en mano,
Ellas sí huelen a flores.
Me refiero a las flores que llevo clavado numerosas noches atrás.
Sí, acompañadas de un buen café,
Esos cafés que duran toda una noche.
Los traspiés huelen a café,
Los sueños a café,
La gente huele a café,
Todo es café.
Hasta que un simple beso sabe al mismo café,
Porque cualquier persona y cosa podría ser café, sin saber a café.
Hasta que te das cuenta que el café no es café porque lo puedes oler,
El café, es café por el efecto que causa en ti.
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