Sacó mi corazón y lo tomó tan fuerte que sentí que era un trofeo,
Lo soplaba con su cálido aliento para adormecer mi consciencia,
Y por más que lo hacía, era consciente de quien soy yo.
Esta persona, vacío mis colores en un balde como si fuera insumos para su vida,
Su nombre era efímero, sí fugaz, llevaba baldes a diario para desabastacer mi líneas.
Tú, efímero
Yo, infinito
Los dos: infinito fugaz, que termina en donde no tiene final.
En los días sabía que tenía que hacer más colores para rebalsar un vaso profundo, allá voy
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