Te quiero como no tienes idea,
mis noches son de anhelos,
mis días de latidos profundos...
Hay jardines en mi caminar, siempre me detengo a ver las flores, y recordar como cogía una y otra, como tonto para entregártelas y aún me siento así.
Y es que te quiero, te mando besos, incluso cuando sólo estás acurrucada en tu cama soñando y no te das cuenta...
Estoy detrás de tus pasos, pero sin decir nada. Adoro un poco la peculiaridad de tu concentración y sé que no tengo siempre la oportunidad de verlo, pero cuando puedo la aprecio y me detengo a verlo.
Pongo mi corazón paños fríos porque está tan cálido por dentro que una palabra negativa lo destruye y es tan valeroso que yo me sorprendo de sus ganas por salir de mi boca y convertirse en flores.
Eres tan mágica, que ni siquiera tu misma viste, sólo yo.
Eres el instrumento que siempre quiero tocar, entre melodías y sonrisas.
En definitiva mi corazón no es cobarde, terco sí, pero no acobarda cuando sabe que quiere, sólo que tiene esa cualidad de convertirse en flores.
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