Algo que puedo asegurar es tener el honor de ver ojos risueños en su rostro,
sincero, porque al acomodarse y levantarse de mi hombro su mirada despertaba mi anhelos más internos.
Yo pensé que los ojos eran hermosos por los colores o o la intensidad, pero al fin pude asegurar que no son por esa razón, sino por abrirse una ventana cuando sabes mirarlos.
Entonces quiero decir que es dueño de sus ojos no porque le sabes hablar o conquistar, por el contrario es cuando sabes como mirarla, como si naciera una mano en la retina y se extendiera hacia los suyos abriendo la puerta a la luz que nunca querrás apagada.
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