había aprendido que el corazón jamás es compatible con la razón,
pues ésta florece o se marchita.
Elegimos entre dejarlo crecer o marchitarse con lo que pensamos (la razón).
Si tengo que ofrecerte es un ramo de palabras con notas a un café por las noches y dejar así que florezca el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario