Crecía con la voz de sus mañanas,
Se escondía cuando se ponía a jugar con su paciencia.
Pero se miraba hacia dentro con un beso.
Se dormía, si le acariciaba,
Y pocas son las caricias que te duermen sin tocarte,
Ella, a pesar del temperamento me dormía,
Me dormía la razón, y activaba las alarmas del corazón
No sé si eso era un peligro, más aún ahora que me cuesta platicarle, en el sueño que me durmió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario