jueves, 4 de mayo de 2017

Neuroquímico

Y sí, caminar de la mano,
como si caminar fuera saborear con los pies,

Caminar de la mano con el propósito de olvidar que tenemos dos manos,
pues tenemos uno para cada uno y uno para los dos,
los dos de la mano.

Hacer circunferencias con las dos sonrisas,
como si el compás fueran los dedos,
comienza con los suyos,
termina con los míos.

Comprar sin parar,
como si el dinero fuera infinito,
pero ya sabíamos, era subjetivo,
pues no comprábamos nada,
comprábamos momentos.

Abrazar,
abrazar rozando los cabellos,
rozando con ese interés,
de absorberlo con la mirada,
y presumirlo en los sueños.

Mantener las ideas latentes,
que el sólo choque de sus dos mundos,
traería un efecto neuroquímico, apto sólo para quien lo siente,
un acto para renovar su piel,
renovar los corazones,
bajo estos mismos efectos.

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