Dos mejillas se acurrucan cuando ella sonríe,
Un servidor mantiene la respiración, tal vez varios, no lo sé...
Pero sí. SÍ, existe un intercambio, parecido al del O2 y el CO2.
Aún apunta la mirada como si fuera un viaje en el jardín,
aún su respiro tiene el grado de transformar el último suspiro del día,
he allí el presentimiento de que su boca más parece una flor y él, simplemente una boca.
Aquellas manos, aún se estiran como tallos,
sus raíces sujetan a su humilde cuestión.
Aunque he de confesar que a veces se levanta,
y se torna como el oxígeno que se parece al respiro, de aquellos que son más profundos que otros.

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