Permíteme darte un beso, que sepa a viernes. Esos viernes cuando soltamos los pendientes y los arrojamos al olvido.
Y no te olvido, porque sentirte es como el sábado de brindis cuando tal vez choquemos como copas generando esa efervescencia llamada amor.
A. Espinoza (Sobre mis posibles primaveras)
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