La cafeína de sus ojos.
Era raro encontrarla en una taza de café o más raro, era tener que tomar dos tazas para que apareciera.
Y creo que me sujeté al gusto de un café juntos para volar en un sorbo mientras que sus ojos bastaban para dejar la taza media vacía y acercarme a los verdaderos efectos de la cafeína.
A. Espinoza
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