Hoy visité una cafetería después de casi medo año y puedo contarte que en estos lugares, cuando el café de una taza se termina comienza un para siempre.
En mi grata experiencia existe un tipo de mirada cuando dos almas toman el primer sorbo de este bálsamo del corazón.
Esta es la coincidencia que llamo toma de temperatura ¿Por qué?
Porque es justo en este acto cuando deberíamos estar concentrados en nuestra taza, pero alguna extraña vez te fijarás en los ojos que tienes al frente y habrá una calibración, tal vez una alineación de dos mundos y esto se resume en el aroma que será para siempre.
Por ello, cuando tengas un café en mano y este se termine. No olvides que el aroma es para siempre.
A. Espinoza
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