Y me emborraché un día común y corriente,
Día en el cual cualquiera se hubiera emborrachado por alguien,
Pero no lo hice por eso.
Aunque tuve la oportunidad de sentirme fuerte por un momento entre risas y carcajadas de unos amigos.
Al salir del bar, no tenía dirección, no podía ubicarme y fue allí cuando me di cuenta que se parecía a mi situación, definitivamente con copas demás no podía hallarme, ni mucho menos hallarla.
Tome asiento cerca al bar y tomé un litro de agua que pude encontrar el camino y empecé a sentir que desaparecía del mundo... sólo quería dormir.
Tiempo después sabía la respuesta, no puedes hallar algo perdiéndote más, la única forma de entrarla es concentrándote en pequeños momentos que te ayuden a acercarte a tu meta, al lugar donde puedas descansar como un niño.
Esta noche, a pesar de ser una pequeña forma de divertirme con unos patas, se convirtió en una reflexión cuando justo volvía a concentrarme en la realidad con la cual se debe trabajar.
Somos realidades con fantasías internas las cuales deben ser trabajadas a partir de esa misma fantasía, si no estamos mal.
Que día para más tonto, tragos van y tragos vienen, pura fantasía sin un sustento de realidad.
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