todo se reducía en cómo siempre me miraba.
El problema no era pensar en ella y sus excusas,
el problema era haber dejado de hacerlo y acordarme que las respuestas estuvieron allí,
justo allí cuando la mirada.. su mirada se convertía en un amanecer y los miedos se parecían mucho al anochecer.
Como medida del corazón, supe que no había fallado.
Esto sólo era el reverso y a penas era el comienzo del amanecer de los miedos y el anochecer de sus ojos algo contra había lidiado antes y ya no podía lidiar.
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