lo tuve, pero surgió una emergencia en los alerones de nuestro amor.
Teníamos dos paracaídas, uno inservible y otro en buen estado,
la lógica me cegó y te dejé el bueno, que aún siendo esto simbólico en mi mente tuve una muerte, muy parecida a la de haberte dejado el que estaba en mal estado.
¿Por qué?
Porque en nuestras mentes, sólo allí, él paracaídas eramos nosotros mismos.
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