terminó el atardecer.
No volví a ver el amanecer de sus ojos,
pero encontré un remedio a la ausencia,
ese remedio fue aceptarte sin sonrisas,
sin todo lo que me dió una vida extra,
como un salvavidas que te da la oportunidad de seguir cuando te sientas muerto por dentro.
Ahora es verano y pareciera que el sol no es el mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario