martes, 12 de septiembre de 2017

Colgando de sus caderas.

Cuando llega el día,
recojo mi calma en sus besos,
pero caigo para mantenerme colgado de sus caderas.

De mis manos, la curva preferida,
colgando de sus caderas, incluso imaginándola.

Girar con las manos es peligroso,
podrías alertar a un sospechoso.

Aunque debo ser sincero,
adoro cuando somos dos,
sí, dos de los sospechosos.

Sus caderas, su curva, la línea delgada entre mis deseos y el próximo placer al tacto,
ya debo advertir que llevo días colgando en sus caderas.

Colgando con mis deseos y juntarlos con los suyos.

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