algo más que su forma de ser.
En definitiva,
algo más que tomar un café.
Me justificaba en sus ojos,
lo único que no fallaba.
Hace mucho tiempo que dejé el azúcar para mis bebidas,
y a veces, sólo a veces, era ella la razón para sujetar la azucarera, sumarle dos cucharadas más de placer a su mirada.
Casi lo olvidaba,
era algo más.
Era todo, menos todo lo demás.
Siendo el todo y la nada,
como un abrigo y estar desnudo.
Era algo más...
Con certeza, seguiría diciendo que era algo más.
Como una predicción de abrazos,
al decirse todo, sin imaginarlo.
Era algo más,
entre el mismo café y los postres, su mirada seguía siendo algo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario