domingo, 13 de diciembre de 2020

La última vez

 La última vez que tomé su mano, 

ser poeta era fácil.

Como si tomarla fuera cargar un revolver de palabras que hirieran y tal vez aniquile sus miedos.


La última vez que tomé su mano,

crear un idioma era fácil y esa era la única forma de entenderla como nadie lo hubiera hecho.


La última vez que tomé su mano,

me acordaba de mi nombre y el suyo porque se escribían en sus ojos.


A. Espinoza (Sobre los contactos del corazón)

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