¿Cómo saberlo? Cómo saber que aprendíamos a mirar con el corazón. Que cada latido adicional tras cada minuto, se convertía en la clara señal que nos ahorraría...
Nos ahorraría las preguntas para ver este hermoso paisaje juntando los pechos y comprobar de lo qué hablaban los ciegos que aman.
El abrazo.
A. Espinoza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario