He observado tantas sonrisas,
algunas espontáneas y otras producidas por un buen chiste o una plática entretenida,
pero por alguna razón no encontraba la curva perfecta.
Hasta que te encontré a ti y a esa sonrisa que se te escapaba como un niño que recién sale al recreo y coge el columpio más cercano para dar rienda a su felicidad.
Siempre recuerdo tu sonrisa.*
Adán E. (Sobre los contactos del corazón)
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