viernes, 14 de septiembre de 2018

Los días que cantó el corazón

Entonarle es lo que echaba de menos
desvestir, no sólo a ella
desvestir, lo que nadie en adelante
más que con las manos algunos tipos podrán hacer.

Saber que en esos días algo se escuchaba
sin reconocerlo, algo se asomaba
una fuerza repentina, era una voz que aprendía,
y que se prendía cuando le daba un beso.

Aprendía a cantar,
gracias por ser la maestra que sin enseñar partituras,
tan sólo enseñando noches oscuras,
llenó de aire para entonarte no mi voz si no algo más

Si alguna vez alguien le toca,
que le toquen sin las manos,
porque es cierto, para desvestirle primero había que entonarse
entonarle la boca con un beso

Pero ahora la voz no llega o no alcanza,
su cuerpo fue tomado por manos extrañas

Sólo sé que hay cosas que no pudo decir mi boca,
y las cantó como pudo el corazón 

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