En un soplido te hizo vivir,
En dos soplidos te comenzo a pintar,
En tres soplidos era un paraiso mental.
Es cruel ssber que de otro soplido desmorone la vida,
En dos soplidos despinte tu ideal,
En tres soplidos te sientas muerto.
El privilegio de todo ello es que si estuviera allí,
Voler a morir sería volver a vivir en un rincón de su corazón.
Allí donde se genera la vida de un latido, de un vivir, morir y vivir, sin pensar en sólo morir.
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