una deuda por robar lo inrobable,
por rescatar lo irrescatable,
por rebuscar lo irrebuscable.
por pretender lo impretendible.
Tener una deuda en el tiempo que crea dimensiones,
una cuando sueña y otra cuando estás despierto.
La deuda por la cual vives, la cual volteas la mirada y no te importa nada.
La deuda que más que pendiente, está latente.
La deuda que más que retrasada, está siendo amada.
Hay deudas en la vida que llegan para pasar y saldar,
hay otras deudas en la vida que llegan para idolatrar.
No hay deuda más pura que la deuda de querer.*
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